La experiencia que tiene el cliente en la pre-compra, la compra y la post-compra de un bien es vital, ya que hoy en día no se trata de solo satisfacer necesidades o resolver problemas, si no también, se busca el máximo grado de Utility para el consumidor. Te invitamos a leer más en el siguiente artículo.

La Experiencia como Propuesta de valor

¿Qué es aquello que tu cliente más valora? ¿De verdad lo sabes? ¿Por qué crees que lo valora?  Estas y otras preguntas se deben hacer al momento de ofertar un producto en el mercado. En los mercados del siglo XXI ya se ofertan y demandan infinidad de productos similares y sustitutos en sectores en particular, hablando más de empresas B2C (Business to Customers) donde la importancia de la diferenciación define el camino entre la vida y la muerte del bien ofrecido por la simple premisa de que, en estos mercados, existe una mayor competencia.
La propuesta de valor es la fuente de tus ingresos, es lo que hace que tu producto y/o servicio sea el elegido por cada uno de tus clientes potenciales y es por ello que es de suma importancia que sepas cuales son las necesidades a cubrir de tus clientes MÁS la experiencia que deseas generarles.
La experiencia que tiene el cliente en la pre-compra, la compra y la post-compra de un bien es vital, ya que hoy en día no se trata de solo satisfacer necesidades o resolver problemas, si no también, se busca el máximo grado de Utility para el consumidor. Pero definamos primero: ¿Qué es Utility? El Utility se refiere al grado de felicidad que tienen los compradores al adquirir un bien, no es tan fácil medirlo, pero lo que si sabemos es que ese grado de felicidad se mueve en base a las emociones.
No es muy difícil ver publicidad de diferentes productos en los cuales las emociones juegan un papel muy importante. Marcas de perfumes, bebidas gasificadas, comida rápida, ropa, etc; hacen uso de las emociones para crear un deseo por su producto y así poder generar más ventas, sin embargo, la experiencia de la que hablamos va más allá de simple publicidad, se dirige más a la creación de una relación estrecha entre productor-cliente que provoque un grado de fidelidad extremadamente fuerte. Existen muchas técnicas para provocar emociones en el cliente tales como: un trato preferencial, entregas inmediatas, regalos y promociones, visualización de su vida con el producto, servicio y atención personal, entre otras que tal vez no estén directamente relacionadas con el cliente, por ejemplo, la creación de una red estratégica, una buena plataforma de venta online, servicios adicionales y el capital intelectual que ofrece tu empresa.
El objetivo de la generación de experiencia para el cliente es el construir un bien común tanto para la empresa, que se reflejará en sus ganancias, como en los consumidores, que se reflejará en su satisfacción. Una vez que sepas qué es aquello que provoca una emoción positiva en tus clientes, tendrás en tus manos una posible ventaja competitiva de la cuál podrás hacer crecer y mejorar tu negocio, mejorar su posicionamiento y sobre todo aumentar tus utilidades.
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